Habitualmente se ha identificado a los bancos de desarrollo como simples asignadores de fondos de origen fiscal u obtenidos por vía de redescuentos de la banca central. En realidad, aunque la experiencia concreta de estas entidades justifica en muchos casos esa apreciación, conceptualmente esa identificación no es necesariamente válida. De hecho, hay ejemplos importantes de bancos de desarrollo que, en función del tipo de operaciones de que se trate, dan crédito en condiciones de mercado a prestatarios que no requieran un tratamiento concesional, y aplican parte de la rentabilidad que así obtienen a subsidiar las condiciones más favorables que otorgan a proyectos de interés para la economía en su conjunto. Precisamente por la función peculiar que cumplen, estos bancos son al mismo tiempo entidades financieras y agentes promotores del desarrollo.
Estas fuentes de financiamiento son las que proporcionan recursos procedentes del ámbito internacional. En líneas generales, la primera distinción que cabe hacer en este terreno es entre la inversión externa directa y el crédito internacional. La primera corresponde a los aportes de capital de riesgo que se invierte en un proyecto, sea en forma exclusiva o en asociación con el capital nacional bajo diversas modalidades. Esta fuente ha tenido gran importancia en el financiamiento de la inversión en los países en desarrollo. En épocas recientes, los flujos internacionales de inversión extranjera directa han estado muy ligados al crecimiento de las empresas transnacionales, y han dado lugar a toda una nueva problemática jurídica económica e incluso política. El crédito internacional, por su parte, presenta dos categorías claramente diferenciadas: el financiamiento público y el financiamiento privado. El primero es el que procede de organismos intergubernamentales de alcance mundial, regional o subregional, o bien de gobiernos u órganos gubernamentales de países industrializados. Los principales organismos intergubernamentales son el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (Banco Mundial) creado en 1945, que conjuntamente con la Corporación Financiera Internacional y la Asociación Internacional para el Desarrollo integra el llamado Grupo del Banco Mundial.
En América Latina existe como organismo financiero regional, desde principios de la década de los años 60, el Banco Interamericano de Desarrollo, sobre cuyo modelo se establecieron más tarde el Banco Africano y el Banco Asiático de Desarrollo. Esta institución tiene en común el hecho de que su capital está formado por aportes de los países miembros, y su capacidad de financiamiento está formada por ese capital más el que obtienen en los mercados financieros internacionales por vía de emisión de instrumentos financieros como bonos o pagarés, venta de participaciones, mediante la obtención de líneas de crédito o por la asignación de fondos de fuentes oficiales cuya administración se las confía en forma de fideicomiso. Los bancos subregionales de desarrollo también son organismos financieros intergubernamentales, que se caracterizan por estar vinculados a un esquema de integración económica. Así pueden mencionarse la Corporación Andina de Fomento (CAF), con sede en Caracas, que opera en los países del Grupo Andino; el Banco Centroamericano de Integración Económica, con sede en Tegucigalpa, que atiende a los países del Mercado Común Centroamericano, y el Banco de Desarrollo del Caribe (Barbados) que es el instrumento financiero de la Comunidad Económica del Caribe. A continuación, se incluye a efectos ilustrativos, un comentario sobre algunas de las instituciones más representativas que operan con finalidades como las expuestas, con el objeto principal de presentar un panorama práctico de modalidades diferenciadas.
Banco Nacional de Desarrollo
Es una entidad integrante del sistema bancario oficial, que inició sus actividades en el año 1944 bajo la denominación de Banco de Crédito Industrial Argentino. En 1970 adquiere su actual fisonomía, siendo su objetivo esencial financiar las inversiones fijas y activos de trabajo de empresas industriales y mineras de la actividad privada, complementando su actividad mediante diversas operaciones, tales como administración de recursos externos provenientes de organismos oficiales y privados; asistencia tecnológica mediante la evaluación y supervisión económica, financiera y técnica de las inversiones; garantías bancarias acordadas sobre financiamiento externo de importaciones de bienes de capital; y el financiamiento de exportaciones. También promueve nuevas oportunidades de inversión y propicia la constitución de nuevas empresas a través de fusiones o ampliaciones de las existentes, otorga asistencia y cooperación técnica y financiera; provee asesoramiento, especialmente a las pequeñas y medianas empresas, en la preparación y control de proyectos. En materia específica de financiamiento de proyectos de inversión ha desarrollado una importante tarea, tanto constituyéndose en el principal agente financiero de los mismos, como elaborando técnicas apropiadas para la presentación y evaluación de las inversiones. El apoyo crediticio que brinda es el apropiado para financiamientos en especial de largo plazo, adecuando los plazos y condiciones a las necesidades del proyecto, en especial cuando se trata de actividades promocionadas por su naturaleza o localización. Los montos y condiciones de los préstamos varían según las líneas de crédito aplicables de acuerdo al destino de los fondos, pero como política genera los financiamientos alcanzan alrededor del 80% del costo de los proyectos y los intereses para inversiones locales se pactan comúnmente a tasas flotantes. El Banco ha celebrado numerosos convenios con instituciones de otros países, de modo que mediante líneas de crédito especiales facilita el financiamiento externo cuando los proyectos incluyen inversiones de dicha procedencia.