Las diversas fuentes de financiación deben considerarse en su conjunto y si bien en principio, el primer criterio de selección será su costo, deberán ser tenidas en cuenta todas las otras ventajas o inconvenientes, que aportarán para los propietarios la elección de una u otra. En el marco del panorama descrito se hará referencia a continuación a las modalidades crediticias propias antes mencionadas. El que los proyectos de inversión requieren por lo común un mayor margen de financiamiento que responda a inversiones fijas, no quiere decir que se trate simplemente del crédito necesario para la compra de una máquina o de un inmueble. Se ha visto en la segunda parte de este texto, que el proyecto de inversión configura un todo orgánico necesario para alcanzar una meta de producción y de ventas dadas, supuestas determinadas condiciones. La interpretación de este hecho, aparentemente simple, requiere una especial concepción de financiamiento, que no es muy dable obtener sino en instituciones especializadas, dedicadas al efecto. Los tradicionales parámetros tenidos en cuenta en la valuación de un crédito como inversión individual, pierden significación frente al concepto global de financiamiento del proyecto en su conjunto. La verdadera garantía de reintegro hacia el financiador de los fondos suministrados, la da la propia capacidad de repago de la inversión, para lo cual es primordial como es lógico, que se cumplan las pautas programadas. A tal efecto, debe adecuarse el aprovisionamiento a las necesidades de fondos, compatibilizándolos tanto en monto como en épocas de disponibilidad y estableciéndose los reintegros de acuerdo al flujo de fondos estimados. La principal diferencia entre el financiamiento de un proyecto, y un financiamiento común, estriba en la capacidad de asunción de riesgos por parte del prestamista, riesgos que por lo general no son cubiertos por garantías individuales. El conocimiento del sector donde desarrolla o desarrollará sus actividades la empresa responsable de la inversión, tiene significativa importancia en la decisión de apoyo crediticio, tanto para evaluar la operación en función de la coyuntura y de las perspectivas, como para adecuarla a las especiales modalidades operativas. Existen algunas condiciones que pueden considerarse como generalizadas en la modalidad bancaria de financiación de proyectos, y si bien varían en magnitud, conceptualmente son comúnmente aceptadas. Pueden citarse como corrientes las que a continuación se enuncian.

Rentabilidad
Los bancos u otros organismos financiadores de proyectos fijan normalmente límites mínimos de rentabilidad para decidir favorablemente el apoyo financiero a un proyecto, sobre todo teniendo en consideración, que, en operaciones de largo plazo, suele ser ésta la garantía más consistente. Se recuerda que la referencia se hace exclusivamente en este caso a proyectos privados y que la decisión, sólo se tomará desde un enfoque puramente comercial, al margen de otras consideraciones sociales o económicas. Aceptar o disentir con la rentabilidad esperada enunciada por la empresa, exige a la entidad crediticia un estudio profundo de la propuesta en todos sus aspectos, realizar sus propias estimaciones y arribar también a sus propias conclusiones con respecto al éxito o no de la iniciativa. La participación de personal especializado en estas tareas se hace indispensable. En la última parte de este libro podrán verse algunos de los métodos más utilizados en la evaluación de proyectos atento a su rentabilidad, sin descartar otros sistemas que atienden a otras exigencias, igualmente válidas que responden a otros principios. Puede concluirse, que el método más frecuente utilizado para la determinación del parámetro rentabilidad, es el de la tasa interna de retorno, en especial la financiera.
Monto de los préstamos
Las limitaciones y márgenes crediticios, quedan como es de suponer, librados a las posibilidades de la empresa o el proyecto y a las del prestamista, por lo tanto, sujetos a las infinitas posibilidades y combinaciones que pueden presentarse por ambos lados. Sin embargo, tratándose de financiamiento de proyectos de inversión, no resulta tan disímil la aplicabilidad de criterios utilizados en la determinación relativa a los montos. Normalmente, se exige el cumplimiento de algunas relaciones máximas estimadas como topes razonables de financiamiento, que, si bien varían según las circunstancias, especialmente tratándose de instituciones de desarrollo, tienen difundida aceptación en cuanto a su forma. Particularmente, se exige el cumplimiento de las dos siguientes:
Relación crédito monto de inversión – Relación crédito patrimonio neto
La primera regula el monto máximo de crédito que es posible obtener frente al costo total del proyecto. Fuera de casos especiales esta relación no suele superar el 80%. Si bien es una relación casi siempre exigida en operaciones de crédito bancario, aun no tratándose de financiamiento de proyectos, la importancia en este caso está dada por el carácter de financiamiento global que imprime el concepto, ya que al referirse al costo total no discrimina en cuanto a activos fijos o de trabajo. Recordando el carácter de inversiones permanentes que revisten ambos, tal como se analizó con anterioridad, este es el criterio que debe seguirse, no obstante, lo cual no es improbable que deban respetarse limitaciones al mismo, por ejemplo, que dicho 80% no supere el monto total de las inversiones fijas. Un ejemplo aclara más el tema.