Analizadas las características generales que se refieren a la creación y mantenimiento de los activos de trabajo, en su relación con la determinación de las inversiones totales de un proyecto, se pasará, tal como se efectuó anteriormente con respecto a las inversiones fijas, a comentar las relativas a los activos de trabajo. La formación de estos activos, se produce en distinto plazo y en diferentes condiciones según la naturaleza del proyecto. Así, habrá casos en que su formación es casi total o parcialmente simultánea, a las erogaciones surgidas de las necesidades de la inversión fija, mientras que comúnmente ésta se produce con anterioridad y el activo de trabajo se constituye durante la primera parte de la fase productiva. Los rubros integrantes, son cambiantes según el proyecto, pero salvando las lógicas excepciones, pueden clasificarse perfectamente en la tradicional distribución conceptual ejemplificada precedentemente.
a- Producción en proceso
b- Inventarios
b.1. Inventarios de materia prima
b.2. Inventario de producto terminado
c- Cuentas a cobrar
d- Disponibilidades mínimas
En algunas circunstancias pueden incluirse en esta clasificación:
e- Inversiones de corto plazo
f- Pagos anticipados
Todos estos rubros deberán ser calculados en su expresión de mínima necesidad, para alcanzar las pautas programadas del proyecto, en las que la condición que las identifica, va a estar dada en definitiva por el nivel de evolución, representado monetariamente por las ventas. Es evidente, que para alcanzar una meta la condición financiera básica, es lograrla con la mínima inversión. Si se logra una calidad y una cantidad adecuada de producción con un equipo fabril determinado, no cabe pensar que innecesariamente se adquirirá uno más oneroso, más potente o con capacidad superior a la mínima exigida, de forma de incrementar el monto de la inversión más allá de los requerimientos técnicos.
El mismo concepto debe ser aplicado a los activos de trabajo, los que financieramente, como se ha analizado, no presentan diferencias con los anteriores, pues ambos en forma interrelacionada forman parte de la inversión total. Este hecho de significativa importancia, queda claramente demostrado, si se analiza el problema desde el ángulo de la rentabilidad, que de una manera u otra es la expresión final del éxito del propio proyecto. Con la misma atención con que debe medirse la obtención de los menores costos en el volumen de la inversión fija, así también, un determinado nivel de evolución, que utilice la menor cantidad posible de activos de trabajo, reducirá proporcionalmente el costo global del proyecto, por lo que siendo constantes los ingresos producidos, será creciente la rentabilidad. Se insiste con este tema, pues es común que se realicen los mayores esfuerzos para reducir al máximo la inversión fija, manteniendo lógicamente la eficiencia productiva, y no se considere en su debida importancia la que corresponde a los activos de trabajo, a pesar de que analizadas ambas desde un punto de vista exclusivamente financiero, no reflejan diferencias a no ser en cuanto a su proceso de recupero.
Esta opinión, no lleva implícito de ningún modo, que se ignoren las repercusiones de distinto orden, que se originan entre proyectos con diferente mezcla de inversión fija y activos de trabajo, aspecto de importancia a ser tenido en cuenta en la aplicación de criterios de evaluación. Por otra parte, esta circunstancia también mostrará diferencias, en cuanto a las formas de financiación de terceros aplicables al caso.