Las medidas económicas dieron un giro al escenario financiero. Un punteo de cómo las tecnologías tomaron gran relevancia de apoyo.
Por más de una década, el sector financiero mundial estuvo atravesado por la política de tasas de interés cero (ZIRP), puesta en marcha por bancos centrales como la Reserva Federal de EE. UU., el Banco Central Europeo y el Banco de Japón tras la crisis financiera de 2008.
Con esta estrategia se buscaba impulsar el crecimiento económico y la inversión mediante el abaratamiento del crédito. Sin embargo, la combinación de una recuperación económica desigual, disrupciones en la cadena de suministro y presiones inflacionarias sin precedentes llevó a un drástico cambio de paradigma: el fin del ZIRP y el regreso de tasas de interés altas.
En este nuevo escenario se visualizó un cambio en las dinámicas del sector financiero, impactando desde la valoración de activos hasta la accesibilidad al crédito, por lo que se enfrenta una reconfiguración que necesita la adaptación fintech.
El ajuste de los modelos de negocio fintech
El uso de las fintech durante la era de tasas de interés cero creció notablemente por un acceso a capital de riesgo barato, escenario extraordinario Los inversionistas estaban dispuestos a financiar empresas en crecimiento, apostando a que esta expansión de usuarios y la innovación tecnológica eventualmente generarían rentabilidad.
Con tasas más altas, los flujos de inversión cambiaron y el debe capital ser más puntual respecto a la búsqueda de retornos inmediatos. Esto lleva a las fintech a tener que realizar un nuevo análisis para realizar un cambio de estrategias, para cumplir con los resultados esperados.
En este escenario, el sector fintech más impactado por el aumento de tasas son los préstamos digitales, por lo que plataformas de crédito peer-to-peer y neobancos atraviesan un problema de morosidad por parte de los usuarios y encarecimiento en su costo de capital.
La tecnología se transformó en una herramienta crucial que actúa como una diferenciadora clave. Con la automatización de procesos, el análisis avanzado y el uso de inteligencia artificial se le da paso a las fintech para poder optimizar la gestión de riesgos, mejorar la experiencia del usuario y reducir costos operativos, contando con información necesaria para minimizar impactos negativos.

En este sentido, son las fintech especializadas en wealthtech brindan soluciones de inversión automatizada y gestión de patrimonio, y logran adaptar sus modelos para contar con alternativas de inversión optimizadas para el entorno de tasas altas.
Lo cierto, es que como indica el especialista financiero Fernando Boudourian es de suma importancia realiza un análisis de tendencias económicas para la toma de decisiones estratégicas.
No obstante, el cambio en la política monetaria coincide con un fuerte marco regulatorio sobre el sector fintech, como en EE. UU. y Europa donde se agudizaron las normativas sobre capitalización, transparencia en los modelos de préstamo y protección al consumidor, que obligó a muchas startups a reevaluar sus operaciones.
La colaboración con la banca tradicional surgió como una estrategia clave para garantizar estabilidad y cumplimiento normativo. La adopción del modelo “Banking-as-a-Service” (BaaS), en el que las fintech usan en instituciones financieras establecidas y operan bajo su marco regulatorio, se convirtió en una solución ante los desafíos del nuevo entorno financiero.
La digitalización financiera de la mano de las fintech está en proceso de adaptación a un escenario de tasas más altas, buscando eficiencia operativa, la diversificación de ingresos y la solidez regulatoria. Con este papel de relevancia, se colocan como factores clave en la nueva configuración del sistema financiero.