Ante un nuevo modelo de trabajo que se expande a nivel global, la banca tradicional atraviesa un momento de redefinición en cuanto a los servicios que brinda.

Con la transformación digital en el mundo de las finanzas, se generaron nuevos modelos que son parte del cambio y muchos de ellos están relacionados con la operatividad de los procesos. La gig economy es uno de ellos y propone un cambio en la manera en que las personas trabajan y generan ingresos.
Este modelo laboral, se caracteriza por la contratación temporal y el trabajo independiente, que creció rápidamente de la mano de plataformas digitales que permiten a los trabajadores acceder a oportunidades sin parámetros de un empleo tradicional.
El factor de la flexibilidad de este tipo de trabajo es la que llama la atención de los trabajadores pero también es la que causa diversos desafíos respecto a la estabilidad financiera, acceso al crédito y servicios bancarios tradicionales.
Por ello, las entidades financieras debieron adaptarse a este nuevo escenario y evolucionar su oferta de productos, con las fintech liderando la innovación y desafiando a la banca tradicional teniendo que redefinir sus estrategias.
El especialista financiero Fernando Boudourian indica que de la mano de la digitalización se generó una transformación en la banca privada y por consecuencia, en su relación con los clientes.
La gig economy para la banca tradicional: un juego de estrategias y adaptación
La gig economy es un modelo laboral que se afirma a nivel mundial, siendo una forma de poder contar con flexibilidad tanto laboral como temporal. Pero los trabajadores que lo utilizan cuentan con un problema: la poca oportunidad para acceder a servicios financieros ya que tradicionalmente están diseñados para empleados con ingresos fijos y estables.
Antes de acceder a este tipo de servicios, los bancos evalúan la solvencia crediticia con base en ingresos recurrentes y comprobables, lo que dificulta la obtención de créditos hipotecarios, préstamos personales o líneas de crédito para estos trabajadores.
También, la falta de prestaciones laborales, como seguro de salud o planes de retiro, es un detonante para esta falta de acceso. Por ello, este modelo de trabajo puso en evidencia que faltan opciones financieras para parte de la población con este sistema laboral.
Ya es una necesidad la creación de nuevos modelos de evaluación crediticia, a sabiendas de esto los bancos debieron plantearse una evolución en sus evaluaciones como en sus servicios que ofrecen.
En este panorama, las fintech se convirtieron en las herramientas clave para brindar soluciones financieras más flexibles y adaptadas a las necesidades de los trabajadores independientes. Por ello, se diseñaron diversos productos específicos para freelancers y trabajadores de plataformas digitales, permitiendo la apertura de cuentas sin requisitos estrictos.
Con el análisis de datos transaccionales, facturación electrónica y patrones de ingresos de plataformas como Uber o Airbnb, las fintech pueden construir perfiles de riesgo más precisos y ofrecer créditos personalizados. Además, el uso de inteligencia artificial y machine learning le brinda a las empresas mejorar la detección de fraudes.
Por su parte, los bancos tradicionales debieron replantearse cambios y ya algunas entidades usan startups financieras para integrar tecnologías para agilizar operaciones, mientras que otras han desarrollado productos específicos.
Lo cierto es que la gig economy continúa en desarrollo, por lo que la adaptación de los bancos y la evolución de las fintech son de gran relevancia para garantizar la inclusión financiera de este sector.
Por su parte, los bancos deberán encontrar la forma de equilibrar la innovación con la regulación y la seguridad financiera, ya que este modelo laboral forzó a una redefinición del sistema bancario, que se enfrenta a una oportunidad para reinventarse y alinearse a una nueva generación que requieren flexibilidad, accesibilidad y seguridad para sus finanzas.