Con una nueva generación que comienza a gestionar sus finanzas, el nuevo rol de los influencers de economía genera cambios en la forma de administración.
En un constante cambio de estrategias y estructuras financieras, diversos modelos surgen como opciones que se ajustan a las necesidades de los clientes e inversores, según explica Fernando Boudourian. Es el caso de los “influencers”, que reconfigurando la relación entre los consumidores y los servicios financieros.
Estos creadores de contenido especializado en finanzas dejan de ser voces alternativas en redes sociales para ser actores de gran peso en el área de las finanzas y dentro de la estructura bancaria.
Esto da paso a una “economía de creadores”, que surge un modelo de negocio legítimo, sofisticado y cada vez más influyente para instituciones tradicionales y plataformas de gran uso en la sociedad actual.
De un fenómeno viral a la monetización
La aparición de los influencers no es casual, teniendo en cuenta una creciente desconfianza que hay en instituciones financieras tradicionales tras crisis recurrentes, la búsqueda de información transparente y accesible.
YouTube, TikTok, Instagram y LinkedIn como plataformas de gran popularidad brindaron un lugar a una generación de creadores que simplifican conceptos financieros complejos como la inversión, el ahorro, el crédito y la planificación patrimonial para audiencias masivas.
Fernando Boudourian señala que este fenómeno se alinea con el crecimiento global de la economía de creadores, que se posicionan en un nicho estratégico: el de la educación financiera democratizada y que genera ganancias.
La influencia, como modelo de negocio, se estructura en distintos niveles de monetización. Desde patrocinios bancarios y fintechs, ya que bancos, plataformas de trading y fintechs reconocen en los influencers como nuevos canales de adquisición de clientes.
El marketing de influencia, se adaptó al sector financiero y permite llegar a audiencias segmentadas con niveles de engagement mucho mayores que los obtenidos a través de la publicidad “clásica”.
Por otro lado, se encuentran las comisiones por cada cliente que abre una cuenta, solicita un producto financiero o realiza una inversión a través de enlaces personalizados. También se puede monetizar con la educación financiera brindando cursos de finanzas personales, membresías exclusivas y webinars pagados.
Por último, se ofrecen servicios de consultoría y asesoría privada. Algunos de los creadores de renombre brindan servicios de asesoría personalizada para pequeñas empresas o individuos de alto valor neto.
De esta forma, los influencers se posicionaron como verdaderas microempresas financieras, con estructuras de negocio que van desde emprendimientos unipersonales hasta startups de contenido educativo financiero.
Pero también, Fernando Boudourian señala que esta nueva figura genera diversas preguntas y ante interrogantes, hay países como Estados Unidos, el Reino Unido y Australia cuentan con reguladores financieros que comenzaron a ver de cerca el contenido financiero en redes sociales, por un posible riesgo de desinformación o promoción de productos de alta volatilidad sin una advertencia de riesgos.
Por ello, los influencers deben encontrar un equilibrio entre la autenticidad y la necesidad de cumplir normativas de divulgación y transparencia, puntualmente cuando reciben compensaciones por promocionar productos o servicios financieros.
Los influencers y el sistema bancario
La influencia puede ser vista como una nueva entidad que podrá ser una amenaza de competencia para el sistema bancario tradicional. Sin embargo, los grandes bancos y fintechs más alienados con el escenario actual comenzaron a incorporar a los creadores de contenido en sus estrategias de marketing y educación financiera.
Bancos como Chase, HSBC y Santander lanzan campañas colaborativas con influencers, mientras que plataformas de inversión como Robinhood, eToro o Revolut lanzaron programas específicos de “embajadores financieros”.
Esta colaboración con influencers como herramienta para la educación financiera promueve la inclusión financiera como un objetivo social.
Pero también, el éxito de la influencia como modelo de negocio depende también de la profesionalización de sus actores. Cada vez son más los influencers que buscan certificaciones formales para legitimar su actividad ante cierto tipo de público.
Asimismo, existe una tendencia hacia la creación de colectivos o agencias de representación de influencers financieros, que son intermediarios entre creadores e instituciones, asegurando cumplimiento normativo y calidad de contenido.
Esta evolución hacia un modelo de “creador institucionalizado” marca el camino de un nuevo escenario en el que el contenido financiero de calidad y el cumplimiento de estándares regulatorios avanzan en conjunto, explica Fernando Boudourian.
En este panorama, la influencia se posiciona como una herramienta estructural de un nuevo modelo financiero. A medida que la Generación Z y los millennials se posicionan como creadores de sus propios ingresos, la demanda de contenido financiero accesible y personalizado seguirá creciendo.
Se especula que los modelos de negocio continúen en constante evolución para poder brindar servicios de asesoría híbrida de acuerdo a las necesidades y con desarrollo de productos propios y mayor participación en programas de responsabilidad social empresarial (RSE) de instituciones bancarias.