El modelo propone una innovadora funcionalidad para enfrentar los delitos cibernéticos, que se interponen en la fidelidad de los clientes.
En medio de la transición de las finanzas al mundo digital, una de las grandes preocupaciones es la seguridad cibernética debido al gran flujo de datos y transacciones que se realizan por ese medio.
En búsqueda de una protección, el modelo de seguridad Zero Trust surgió como un paradigma clave para transformar la manera en que las instituciones financieras abordan la ciberseguridad.
Una propuesta de seguridad con innovación y actualidad
Cuidar la seguridad del cliente es uno de los grandes lineamientos a seguir en el mundo de las finanzas, ya que de allí parte la confianza de los clientes y sus futuras transacciones. Por ello, ante los ciberataques. Tradicionalmente, se gestionan sistemas para combatirlos que funcionen como “perímetros” ante amenazas.
Pero se lanzó un nuevo modelo que se contrapone a lo tradicional. El Zero Trust, propone asumir que todo lo que está dentro del perímetro es confiable, este enfoque parte del principio de que nada ni nadie debe ser considerado seguro por defecto, independientemente de su ubicación dentro o fuera de la red corporativa.
Entre los principios fundamentales del modelo Zero Trust se propone una verificación constante en el que cada usuario, dispositivo o aplicación que intente acceder a los sistemas debe ser autenticado y autorizado continuamente.
También, se busca minimizar el acceso con un modelo de “menor privilegio”, que asegura que los usuarios solo puedan acceder a los datos y sistemas necesarios para cumplir con sus funciones. Y, además, se propone una supervisión continua y respuesta automática con una detección activa de riesgos y respuestas ante ellos, para minimizar las amenazas.
Cómo se aplica el Zero Trust en el mundo financiero
Diversas instituciones financieras comenzaron con una implementación de arquitecturas Zero Trust, con el objetivo de fortalecer la seguridad de las operaciones y contribuir a cumplir con las estrictas normativas regulatorias vigentes. .
El Zero Trust brinda para las entidades una protección en las interacciones entre sus sistemas internos y proveedores externos, ya que los sistemas financieros modernos dependen de complejas cadenas de suministro tecnológicas y se debe garantizar la seguridad en cada punto de conexión.

En esta línea, la implementación es un gran punto positivo para las entidades pero su puesta en marcha está obstaculizada por algunos factores como son los costos iniciales, ya que la estructura Zero Trust requiere inversiones en tecnología, capacitación del personal y reestructuración de procesos. Estos últimos dos aspectos son cruciales debido a la complejidad técnica puede ser una barrera para el correcto funcionamiento.
Lo cierto es que conforme se desarrollan amenazas cibernéticas, las instituciones financieras deben contar con opciones para enfrentarlas.
El modelo Zero Trust no solo representa una solución ante hechos delictivos, sino que también establece una base para enfrentarse a diversos desafíos de esta era, convirtiéndose en una necesidad estratégica para garantizar la sostenibilidad y resiliencia del sector.
En última instancia, la implementación exitosa de Zero Trust requiere un compromiso continuo como también una colaboración alineada entre socios tecnológicos y organismos regulatorios.
Con esta estructuración, las instituciones financieras no solo protegen sus activos sino que refuerzan su posición como garantes de confianza en un mundo digitalizado y expuesto a peligros cibernéticos.