Relación rentabilidad

Diversos autores de importancia se han ocupado de examinar el tema relativo al objetivo ulterior de la empresa. La maximización de las utilidades, la maximización del patrimonio, la participación en el mercado, la propia satisfacción personal y la rentabilidad, entre otras opiniones, han sido el motivo particular de su atención. Razones obvias en cuanto a las finalidades que se persiguen, hacen que toda esa problemática no sea motivo de consideración, pero, aún así, desde un punto de vista exclusivamente técnico, no sería fácil encontrar muchas opiniones adversas, para aceptar que la rentabilidad, si no constituye una finalidad, es por lo menos un instrumento idóneo como medida de eficiencia y como muy útil herramienta de estudio. la situación económica de la empresa, atendiendo específicamente las necesidades y objetivos siguientes:

a) Abonar a los accionistas dividendos que tornan atractivos la reinversión parcial de las utilidades y el aporte de nuevos capitales.

b) Atender los requerimientos normales del capital de trabajo.

c) Mantener un ritmo regular de expansión.

d) Atraer fondos del mercado financiero, complementarios de los autogenerados.

La mencionada caracterización de objetivos indica claramente que la tasa de rentabilidad es prioritaria para evaluar la situación estática y proyectiva de la empresa en el marco tanto económico como financiero”.

Los comentarios vertidos se juzgan suficientemente categóricos, como para respaldar la decisión, de ejemplificar el análisis financiero mediante el sistema de ratios, analizando el de rentabilidad.

La utilidad producida por una inversión determinada, define en líneas generales el concepto de la ratio de rentabilidad. En definitiva, consiste en establecer, como es corriente, la relación existente entre dos valores absolutos, uno de los cuales es la utilidad, considerada en sus distintas expresiones: utilidad neta, utilidad bruta, antes o después de impuestos o de amortizaciones, etc. La otra magnitud comparable, también puede seleccionarse entre varias y así sería posible calcular la rentabilidad de las acciones en circulación del patrimonio neto, de los activos totales, de los activos en explotación, etc. Es decir, existen distintas formas de calcular la rentabilidad, que surgen de las diferentes combinaciones que se produzcan al relacionar entre sí los términos referidos, Es evidente que todas dichas relaciones, tienen su aplicación y revisten su consiguiente importancia, pero a los efectos del análisis se tomará como tasa de rendimiento, la que surge de comparar la utilidad neta antes del Impuesto a las Ganancias y el Patrimonio Neto. 

Análisis discriminado de la ratio

Si se coincide con que este es un objetivo implícito en el desarrollo de las actividades de la empresa, se aceptará la ratio como un buen indicador de su eficiencia, ya que como se verá a continuación, implica una síntesis final del resultado surgido de todas las diferentes áreas.

Al respecto es oportuno realizar una división entre dos actividades, que en beneficio del estudio es necesario distinguir. Por un lado, el resultado de lo que podría llamarse la propia fuerza productiva de la empresa o potencial de utilidad y por el otro, la incidencia que sobre dicho potencial ejerce el costo y volumen de los fondos provistos para su financiamiento, que se designará como leverage financiero. Dentro de dichos parámetros, puede decirse que se separa el estudio, en un análisis productivo-comercial por una parte y financiero por la otra.

Potencial de utilidad

El potencial de utilidad es el índice que demuestra la capacidad de ganancia que, excluyendo todo tipo de gasto financiero, producen los activos asignados a la producción de la misma; por lo tanto, su resultado puede expresarse mediante la siguiente relación:

Potencia Utilidad = Utilidad Neta Fxplotacion + Cartor Financieros Activo Neto de Explotación

– Utilidad neta de explotación (10): Se trata de distinguir, mediante esta denominación, a las utilidades producidas exclusivamente por activos afectados a la generación de las mismas. Analizada la empresa en su conjunto, estas utilidades deberán coincidir con la utilidad neta final, sin deducir impuestos, pero pudiera ser que existan otros beneficios surgidos fuera de la línea productiva de la empresa, por ejemplo, utilidades provenientes de inversiones en otras, de colocaciones financieras, de alquileres u otros conceptos asimilables, en cuyo caso quedará a criterio del analista, incluir o no a las mismas en la consideración. El sentido del estudio, será la mejor pauta, que deberá mantenerse uniformemente en la determinación del rubro incluido en el denominador de la razón.

– Activo neto de explotación: Se sigue similar criterio al aplicado para determinar las utilidades netas de explotación, o sea, deduciendo del activo total, todas aquellas partidas que no estén directamente vinculadas a la producción de los beneficios considerados, aspecto que también quedará librado al juicio del analista, el que deberá ser consecuente, con el sostenido en el cálculo del rubro indicado en el numerador del índice.

Se alcanzará así una relación que calificará como productiva, pues compara la inversión realizada en el sector directamente con la propia generación de rendimientos. Esta razón está condicionada a su vez a otras dos, referidas al área comercial. Esta nueva división no altera la relación inicial, surgiendo entonces las siguientes: El primer cociente nos indica la productividad de ventas y el segundo la rotación de los activos provistos para su obtención. Esta simple desagregación, arroja luz sobre un hecho importante, que facilitará grandemente el análisis: la rentabilidad de la inversión realizada, depende por una parte del beneficio obtenido de cada unidad monetaria vendida y por otra, del número de veces que es vendida cada unidad monetaria invertida. A partir de esta separación del ratio de rentabilidad se construye, siguiendo diferentes juicios, una secuencia de ratios que facilitan los estudios de diversos temas, tal el caso del denominado “Cuadro Dupont” elaborado y usado en su sistema de control financiero por la empresa E.I. Du Pont de Nemours que combina partidas del balance (bienes de cambio, créditos y disponibilidades), con elementos del cuadro de resultados (costos de ventas, gastos de ventas, etc., para lograr la tasa de rendimiento sobre la inversión. Asimismo se han realizado otros importantes trabajos siguiendo métodos similares, entre los que se distingue la pirámide de ratios, que elaboran y analizan en su libro “De los ratios al Cuadro de Mandos”P.Lanzel y A. Cibert. No obstante, siguiendo la línea propuesta en este tema, no se avanzará más en el proceso de desagregación, comentando solamente los términos de la ratio al que se está haciendo referencia.

Previamente se deja constancia, que tal como sucede en todo el sistema de razones, la variación del índice sólo se produce, si el numerador cambia en mayor o menor proporción que el denominador, pues si el aumento o disminución se produjera en forma pro-opcional, el resultado no variaría. Este principio debe ser tenido presente en todos los casos y particularmente en los comentarios que siguen.