El tema que se desarrollará a continuación, posiblemente con mejor criterio, debería estar ubicado dentro de lo específico a la programación financiera, pero tratándose de ratios y aun admitiendo que no forma parte del análisis financiero, ha parecido conveniente incluirlo aquí, para lograr un panorama completo sobre la utilización de las relaciones contables.
El método consiste, expresándolo simplemente, en invertir el análisis tradicional y en lugar de confeccionar comparaciones entre rubros, o grupos de partidas de un estado contable, persiguiendo una interpretación más acabada de su significado, se procede en sentido inverso, partiendo de dichas relaciones, para elaborar un estado contable proyectado o proforma. El interés de tal trabajo, radica en su sencillez y facilidad de preparación, por lo que teniendo en cuenta estas virtudes, los resultados que se obtienen, si bien carentes de la precisión de una programación financiera minuciosa, deben considerarse como muy satisfactorios.
Queda expresado entonces, que se trata de un método para ser utilizando cuando se desea obtener una planificación financiera preferentemente de carácter orientativo, pero que incluso así, será de gran ayuda en muchas ocasiones; por ejemplo, para establecer pautas generales para un nuevo negocio o para determinar los requerimientos financieros necesarios para modificar las estructuras existentes de negocios en marcha. El punto primordial en la aplicación del sistema, como es de imaginar, consiste en la selección de los índices a utilizar, no en lo que hace al hecho individual de los mismos, sino al conjunto.
Pueden tomarse como modelo, índices según variadas alternativas. Así, por ejemplo, podrían ser considerados ratios correspondientes a un sector industrial o comercial, índices de estructura o actividad de empresas líderes en el mercado, o de aquellas que alcancen un determinado volumen de evolución o inclusive los de la propia empresa o también ratios que se estime alcanzar como meta. En todos los casos será imprescindible contar por lo menos con una estimación del nivel de actividad, sobre el que, en concreto, se basará toda la programación y cuya expresión financiera estará dada por el monto de ventas. La facilidad para la comparación con otras empresas, o con los promedios generales del ramo, es uno de los mejores beneficios que puede obtenerse del análisis financiero por medio de ratios, hecho que depende de la certeza y representatividad del modelo elegido el resultado del estudio es generalmente una información de valor. Corrobora lo expuesto, la difusión y utilización que se hace en muchos países de índices elaborados por instituciones especializadas que han logrado renombre mundial, tanto públicas como privadas, sin dejar de lado, a aquellas empresas que preparan información similar para su propio uso, especialmente dedicadas a una importante concesión crediticia.

Si se ha convenido otorgarle importancia al referido análisis comparativo, se puede sostener igual opinión para la preparación de un plan financiero partiendo de índices, pues no resulta otra cosa que el mismo procedimiento, que aceptando como válidas las comparaciones relativas, las transforma en sus valores globales con referencia a un volumen de actividad.
Ejemplificando lo expuesto, se supondrá la necesidad de preparar un plan financiero, para lo cual se cuenta con índices contables del sector, que a su vez se admiten como representativos y con una estimación de ventas, que se juzga como posibilidad cierta de lograr. Se desea conocer dentro de tales condiciones, cuál sería el balance general “pro forma” a ser tenido en cuenta como punto de partida, para luego adecuarlo a las posibilidades según “la antigüedad, la magnitud, la tasa de crecimiento, el control por los propietarios y las actitudes de la dirección frente al riesgo, que pueden ejercer mucha influencia en las políticas financieras de una empresa”.