Modalidades de las diversas fuentes

De acuerdo a la modalidad, es posible clasificar las fuentes de financiamiento según se indica en el siguiente cuadro, atendiendo a sus especificidades y en particular a los proyectos de inversión.

Patrimonio neto

Analizados los anteriores puntos con respecto a los medios del financiamiento a elegir y a las posibilidades que brindan los mercados para lograrlo, cabe como primera aproximación, establecer si no un capital cuyo monto se determine matemáticamente, al menos señalar una magnitud acorde con el volumen de la empresa y su organización, aspecto al cual ya se ha hecho mención al tratar el esquema financiero del proyecto. Como regla simple de margen de seguridad se expresó que el activo fijo o inmovilizado técnico, debía ser financiado por recursos propios o pasivos de largo plazo y que un excedente de tales recursos debía ser aplicado al financiamiento de los activos de trabajo. La importancia del patrimonio neto constituye la garantía de solvencia de la empresa o de la consistencia y responsabilidad que incorporan los responsables directos al proyecto, si ella es insuficiente; también los eventuales acreedores exigirán mayores seguridades en defensa de sus créditos y serán más renuentes a participar en el financiamiento. 

En la primera parte, al tratar sobre el análisis financiero se ha hecho mención al diferente criterio de evaluación que tendrán los acreedores de corto o largo plazo con respecto a la solvencia futura de la empresa, a su rentabilidad o a su posición de liquidez, pero es evidente que la responsabilidad patrimonial de la misma siempre será un importante incentivo para negociar con ella. Es también cierto, que será más importante para el acreedor a largo plazo tener en cuenta el volumen del patrimonio de la empresa, que para del corto plazo, puesto que para este último la garantía de cobranza de sus créditos también incluye las disponibilidades originadas en los pasivos de largo plazo, que permitirán atender con ellos sus propias exigibilidades en los vencimientos de sus acreencias. Sólo que estos coincidan con los de largo plazo en el momento de una eventual falencia, en general está más ligado a la suerte de la empresa o del proyecto el acreedor de largo plazo, ya que el de corto tiene repetidas posibilidades de liquidación en cada renovación. Estos argumentos llevan a la convicción que la primera relación entre el patrimonio neto y la deuda estará dada preferentemente con respecto a los pasivos de largo plazo. Estas relaciones se han manifestado según las posibilidades externas de su obtención, pero debe incluirse seguidamente el otro aspecto que influye en el monto de los compromisos financieros hacia terceros que puede tomar la empresa y que es el costo, respecto a la rentabilidad esperada de la inversión, tema analizado al tratar los efectos del apalancamiento financiero.

G. Defosse resume el tema diciendo “que el crédito de corto plazo procedente de los acreedores y muy especialmente de los bancos depende del fondo de maniobra de la empresa, el cual a su vez es función de los recursos propios y de los créditos dé largo plazo. Estos créditos a largo plazo guardan una relación con los fondos propios, uno de cuyos integrantes es el capital social. En otros términos, la estructura financiera de una empresa puede compararse a una pirámide truncada que descansa sobre la base más pequeña, que en nuestro caso serían los recursos propios”. En otras palabras, el límite inferior del patrimonio neto lo darán las necesidades de otros recursos que se requieran y el límite superior el monto en que a igualdad de riesgo el propietario obtenga un beneficio mayor invirtiendo los fondos en otra actividad, es decir siguiendo el concepto de la rentabilidad marginal del capital.