Métodos de corrección parcial

Dentro de este grupo se ubican aquellos sistemas que proponen la adopción de distintos criterios de valuación de las existencias en el caso del U.E.P.S. o L.I.F.O. consiste más que en un sistema en “un método de apropiación de cargos a los costos de fabricación o venta, mediante el cual se imputa a las operaciones los costos de los elementos de los bienes de cambio en base al precio de la última adquisición, el cual generalmente es el más cercano a los valores de reemplazo”.

Otros métodos comúnmente utilizados, son los que operan como medida de corrección parcial mediante revalúo, ya de los bienes de uso solamente o de éstos y de los bienes de cambio conjuntamente. Se trata de actualizar el costo de los bienes integrantes de los mencionados rubros creando como contrapartida una reserva que actualiza el Patrimonio Neto, pero que esencialmente al actualizar como consecuencia de ello la depreciación y el costo de la mercadería vendida disminuye los resultados. Este es un método de corrección muy difundido, especialmente el que se efectúa mediante la actualización de los bienes de uso exclusivamente.

En nuestro país lo adoptaron diferentes leyes cuya finalidad fue primordialmente impositiva, con el fin de incrementar los montos deducibles por vía de amortizaciones y actualizar los valores de los activos fijos, pero sin determinar resultados por exposición a la inflación, por lo que si bien, atemperados por el procedimiento, los estados contables corregidos por este método, siguieron conteniendo valores heterogéneos.

Dentro de un esquema semejante al señalado se incluyen los revalúos técnicos, practicados mediante la actualización de rubros del activo de acuerdo a la tasación de peritos.

Este sistema se empleó con frecuencia por las instituciones bancarias para establecer el grado de responsabilidad actualizada de sus clientes, pero como en los casos anteriores, adolece de su falta de generalidad, ya que finalmente su diferenciación con los revalúos autorizados por leyes radica esencialmente en el método de valuación de los activos básicos.

En otros casos, también se ha recurrido en el deseo de actualizar los resultados del ejercicio con más aproximación a la realidad, a ajustar solamente la partida de amortizaciones, preferentemente por motivaciones de origen impositivo, dentro de la denominación genérica de amortizaciones extraordinarias, o bien permitiendo deducir de las utilidades una cantidad determinada, surgida de un cálculo al efecto, con destino a la constitución de un fondo de protección frente a la inflación.

Los métodos citados, como puede observarse, no alteran los principios de contabilidad tradicional antes expuestos, especialmente en lo que hace al denominado criterio de evaluación, no así el sistema que propone introducir el concepto de costo de reposición, que trata sintéticamente de mantener al capital con una cierta capacidad económica, para lo cual recurre a revaluar los costos históricos a los de la reposición y en base a ello determinar la utilidad. En realidad, no introduciendo al sistema otras innovaciones, no se aleja demasiado de otros métodos de ajustes parciales que centran su atención en los métodos de evaluación. 

En el trabajo ya citado de Lazzati y Ponte (30) se expresa: “en general la contabilidad a costos de reposición, en su versión práctica y simplificada, se ha circunscripto al revalúo de los inventarios y del activo fijo y de su correspondiente efecto en el estado de resultados: el costo de ventas y la depreciación del activo fijo. Vale decir que ha prescindido del revalúo de otros activos como inversiones, intangibles, etc. Y de computar el efecto sobre los resultados del ejercicio de los activos y pasivos monetarios”. 

Concluye manifestando que el sistema referido conserva la unidad de medida de la contabilidad histórica, el valor nominal de la moneda, y rechaza el ajuste por el nivel general de precios.

Se incorpora finalmente como sistema corrector, el denominado contabilidad a valores corrientes, que mantiene en términos genéricos el lineamiento del método anterior, pero pudiendo apelar en la valuación a otros elementos representativos del valor presente, ofreciendo como diferencia básica el revalúo de activos no monetarios, después de haber ajustado el costo histórico por inflación y por separado de éste.

Hay también otras propuestas de corrección y ajuste, que proponen criterios que más o menos giran dentro de lo expuesto o toman parcialmente elementos de uno y otro sistema, pero se entiende que con lo expresado se cumple con la finalidad de información que se persigue.