Clasificación. Fuentes internas

La primera distinción que puede establecerse es entre fuentes internas y externas. Las primeras son las que operan dentro del mercado nacional, y cuentan de manera predominante con recursos captados en ese mercado. En cada país, las entidades financieras que actúan en el campo del financiamiento de proyectos son bancos, compañías financieras, etc. varían en sus características institucionales y áreas de operación de acuerdo con las respectivas legislaciones, las políticas de las autoridades económicas y de la banca central y los usos y costumbres del medio. Como ya se ha visto, el sistema financiero puede estar organizado conforme al principio de la universalidad, y en esos casos la banca puede realizar toda clase de operaciones sin otra limitación que la resultante de prohibiciones expresas. En dicha condición, el financiamiento de proyectos es una categoría de operaciones, por lo común realizada a través de sectores especializados o de compañías subsidiarias de las instituciones de banca múltiple. En cambio, allí donde impera el sistema de banca especializada, las entidades financieras atienden a segmentos específicos de la demanda de crédito, diferenciados especialmente por la extensión de los plazos de sus préstamos. En estos otros casos, los bancos o compañías financieras que actúan en el campo de los proyectos de inversión, son por lo común intermediarios financieros no monetarios, que prestan a plazos largos y medianos, y si dan algún financiamiento a corto plazo éste es solamente complementario de aquél. El crédito de corto plazo queda bajo la responsabilidad de los bancos comerciales. Dentro de los mercados nacionales, en la generalidad de los países hay bancos privados, públicos y en menor medida mixtos. Esta distinción independiente del criterio imperante en materia de universalidad o especialización corresponde desde luego a la propiedad del capital, pero también condiciona las características de funcionamiento de esos diversos tipos de instituciones. 

Los bancos privados tienen una finalidad de lucro cualquiera sea la clase de operaciones financieras que realicen, ya sean especializadas o no. Su objetivo último es obtener el mayor beneficio para sus accionistas, a través de la rentabilidad sobre sus activos y sobre su capital, con el agregado de las metas de crecimiento que se propongan. Por el contrario, los bancos públicos no tienen como objetivo último al menos único la maximización de sus ganancias, ya que han sido creados por el estado para servir a fines de interés general del país, actuando como bancos comerciales, universales, o de desarrollo. En el caso de los bancos mixtos, el sesgo de su orientación hacia una u otra modalidad, depende usualmente de la proporción en que el estado y los intereses privados participen en su capital, y muy especialmente en su gobierno (en la práctica estos dos elementos no son siempre necesariamente correlativos).

Suele haber entidades destinadas a financiar proyectos de inversión tanto en los sistemas de banca especializada como en los de banca universal. En el primer caso, las razones son obvias por lo que ya se dijo más arriba; en el segundo, por razones de técnica operativa, vinculadas en buena medida a las exigencias particulares que tiene el tratamiento de las operaciones a largo plazo. Así, existen bancos de inversión, compañías o corporaciones financieras, bancos de desarrollo y, en general, una variedad de instituciones cuyas características varían conforme a las modalidades imperantes en cada país. La denominación de estas instituciones es variable y no refleja siempre, en los diversos países, una correspondencia con la actividad operativa que desarrollan. 

Así, por ejemplo, los denominados bancos de fomento en Chile son en esencia similares en sus modalidades de operación a los llamados bancos de inversión en Argentina o en Brasil, y análogos a las financieras de otros países de Centro y Sur América. El común denominador de estas entidades radica en que hacen préstamos a mediano o largo plazo, orientados predominantemente hacia la inversión, y captan recursos en el mercado financiero o en el mercado de capitales bajo formas y plazos congruentes con los de sus operaciones activas. Una categoría particularmente significativa es la que forman los llamados bancos de desarrollo. Estos bancos, que existen en la generalidad de los países de América Latina, África y Asia, son una creación nacida del propósito de impulsar el proceso de desarrollo económico por medio de instrumentos especializados en el financiamiento de proyectos de inversión, en armonía con las metas globales, sectoriales y regionales de crecimiento de la economía. Muchas veces estos bancos cumplen una función de fomento, que se refleja en las condiciones de sus préstamos, cuyas tasas de interés son más bajas que las prevalecientes en el mercado. Por otra parte, estos bancos se proponen atender a la clientela que, por razones de tamaño, falta de una reputación establecida o localización geográfica, no es sujeto de crédito para la banca privada. Frecuentemente, las funciones crediticias de estos bancos se complementan con otras de asistencia técnica y promoción.

Leave a Comment