Por enriquecimiento

Hemos visto que las utilidades son en definitiva las únicas generadoras de autofinanciamiento y por ende productoras del enriquecimiento de la empresa por propia capacidad. No existiendo nuevos aportes, la diferencia en más de un patrimonio con respecto al anterior representa la utilidad del ejercicio, cuya demostración analítica aparece en el cuadro de resultados. Este cuadro se confecciona mediante la inclusión como utilidades de todos los rubros que representan ingresos y como pérdidas de aquellos que constituyen egresos, con la lógica exclusión de los movimientos que correspondan a cuentas patrimoniales, siendo el beneficio en consecuencia la diferencia entre ambos. Por lo tanto, el volumen de beneficios se irá contrayendo en la medida que se incrementen los rubros de egresos, que en el caso de no constituirse como tales en su expresión financiera, rebajarán los beneficios económicos de la empresa, pero no la disponibilidad de tal característica. La diferencia fundamental de la cuestión la dará en última instancia la deducibilidad o no de dichos gastos a los efectos impositivos. Como puede apreciarse en el sencillo ejemplo precedente, en el caso que aumentaran o disminuyeran los gastos imputados, si bien se incrementarían o rebajaría las utilidades proporcionalmente, no se alteraría la disponibilidad del financiamiento. Sin embargo, esta situación no se mantendría si se analizara después de impuestos, como se resume seguidamente. Considerando impuestos a las ganancias, se supondrá en el ejemplo anterior que corresponde tributar el 40% sobre las utilidades.

Financiamiento disponible antes de impuestos 60.000

Impuesto a las ganancias (pagado) 8.000

Financiamiento disponible después de impuestos $ 52.000

Este simple ejemplo sirve para comprobar que los gastos imputados antes de impuestos, no alteran el enriquecimiento financiero producido por las utilidades, por lo tanto, si se incrementan o disminuyen tales gastos, no se modificaría el nivel de autofinanciamiento sino después de impuestos. Ejemplificando según el caso anterior se tendría:

Como se observa en el resultado de las cifras presentadas, no se producen alteraciones en el financiamiento disponible como consecuencia de débitos al cuadro de resultados que no signifiquen un real egreso de fondos. La situación se mantiene, si supuestamente en lugar de proceder a la deducción de estos gastos previamente al cálculo del beneficio, se constituyeron reservas para su atención una vez determinado el mismo. Se fundamenta lo expuesto en que la determinación del autofinanciamiento por enriquecimiento, toma en cuenta lo que se identificará con el concepto de “utilidades financieras retenidas’ y ello se alcanza independientemente de los aspectos contables que acertadamente miden las “utilidades económicas”. Por comodidad se han agrupado dentro del concepto de gastos imputados, tanto las partidas del cuadro de resultados que abarcan la depreciación, como los demás tipos de gastos y provisiones; no obstante, en los comentarios que se incluyen más adelante, se podrá apreciar su diferencia. Su equiparación en el ejemplo, sólo obedece al carácter similar en cuanto a la deducción impositiva. El autofinanciamiento como flujo de fondos se trató en la parte vista de análisis financiero, ahora se analizará como expresión de la estructura financiera reflejada en el pasivo del balance dentro del Patrimonio Neto.

Utilidades retenidas

Las utilidades retenidas, al margen de las consideraciones realizadas en cuanto a su determinación contable, son la fuente típica del financiamiento expresado como enriquecimiento, incluyendo como tales a las provenientes de operaciones corrientes o excepcionales, pero que en definitiva generan ingresos reales. Deben también incluirse en este grupo, utilidades provenientes de la negociación de acciones de la empresa, en el caso de realizar emisiones con prima, por el monto de las mismas ya que por el valor par aparecerá como incremento de capital, también dentro del patrimonio neto, pero sin computarse como autofinanciamiento. El término utilidades retenidas, parece adecuado para demostrar conceptualmente la idea predominante en el tema, tratando de obviar en lo posible la referencia a las variadas formas que puede adoptar en su expresión contable, pero que no modifican la esencia de este tipo de financiamiento. No obstante, ateniéndose a las formas más comunes se hará mención de ellas, dividiéndolas en dos grupos. Uno lo integran las reservas de cualquier tipo realizadas sobre utilidades, incluyendo dentro de este apartado resultados acumulados y el segundo, el pago de dividendos en acciones. Si bien este segundo grupo pasará a incrementar el rubro acciones en circulación, que se trata como capital más adelante, se incluye aquí atento a su origen en las utilidades.