Las instituciones financieras, destinadas a facilitar la redistribución de los ahorros en la economía y a contribuir eficazmente en la financiación de las. La función de los bancos centrales juega un papel fundamental en todo el esquema, ya que poseen un conjunto de instrumentos que le permiten influir sobre las operaciones de los demás bancos que integran el sistema, cuyas actividades a su vez de préstamos e inversión ejercen una influencia trascendente, sobre la mayor o menor disponibilidad de fondos y sobre el costo de los mismos. Entre los instrumentos más importantes utilizados por los bancos centrales para incidir en el mercado financiero según la política trazada, pueden señalarse, la determinación de los encajes mínimos, las operaciones de mercado abierto y el manejo de las tasas de redescuento. No es la finalidad de este tema el análisis de estas operaciones, que en el aspecto nacional serán referidas más adelante, pero lo importante es expresar que cuando son puestas en ejecución, son actitudes que seguramente originan cambios en las tasas de interés y niveles de fondos disponibles.
Un elemento del que es imposible dejar de hacer mención por su influencia en los movimientos de las tasas de interés, es la política fiscal del gobierno, con respecto a los eventuales déficit o superávit de tesorería, y a su decisión o no de competencia en la demanda de fondos del mercado. Por último, las tendencias en los niveles generales de precios repercutirán en las tasas de interés, según ya se dijo, porque reflejarán las expectativas futuras en cuanto a los mismos y también porque tendrán repercusión en determinados actos de gobierno con respecto a la política monetaria que implemente. La actividad privada, por medio de diferentes instituciones, participa activamente en todo el proceso acrecentando y dando fluidez a los mercados de capital y monetario, transformando los valores primarios, reemplazando las obligaciones propias por otras que adquieren y transformando los derechos financieros en las modalidades y formas requeridas y adaptadas tanto a los prestamistas como a los prestatarios. Estas funciones las realizan los bancos y otras entidades financieras, mientras las bolsas y algunas otras organizaciones especializadas intermedian el manejo de acciones y obligaciones, en algunos casos recién emitidas y en otros correspondientes a emisiones ya negociadas con anterioridad. Dentro del marco general del mercado financiero tradicionalmente, más por el plazo que por la condición de los recursos, se distinguen entonces, el mercado de capitales, asociado con la obtención de los de largo plazo y el mercado monetario, identificado con la negociación de fondos de corto plazo. Dentro del primer grupo, se ubican por lo común como demandantes en el sector privado, las empresas para el desarrollo de proyectos de inversión o para consolidación de pasivos, adoptando generalmente la forma de emisión de acciones u obligaciones (debentures) o créditos de largo plazo, proveídos por entidades especializadas, cuya finalidad específica es actuar, justamente para tomadores de fondos de dicha naturaleza. Son característicos en este último tipo de operaciones, los bancos de inversión y la banca de desarrollo en general. Las bolsas de valores se presentan como el principal instrumento en la negociación de títulos representativos de capital. Finalmente, el mercado monetario, o también llamado del dinero, es el encuentro económico de empresas, intermediarios financieros y/o inversionistas individuales, que negocian operaciones de corto plazo, que adquieren en sus características e instrumentación muy variadas formas. Los bancos comerciales son por lo general los agentes más importantes de este mercado, acompañados comúnmente en la actividad por compañías financieras, que adoptan modalidades y formas según las diversas reglamentaciones de los distintos países. Sin formar parte específica de estos mercados, pero con gran trascendencia en el financiamiento de corto plazo, se destaca el mercado de clientes expresado en el crédito comercial, constituido por los plazos que los proveedores conceden a la empresa para el pago de sus compras. En el marco expuesto y según las condiciones económicas generales, las tasas de interés, actores principales del proceso, incidirán y serán incididas por la presunta oferta y demanda de fondos, transformándose asimismo en un elemento muy importante de la sincronización en las decisiones financieras la comprensión de la relación existente entre las tasas de corto y de largo plazo.
Se puede decir que la tasa de interés es el precio del crédito que el acreedor otorga a la empresa, y la rentabilidad el que exigirán los propietarios para volcar o retener los fondos en la misma, pero a su vez, ambos conceptos siempre aparecerán ligados en la decisión, tanto de unos como de otros. Dentro de un entorno general del mercado, existirán para la empresa tasas diferentes que dependen de la posición relativa de la misma y del oferente de fondos en el curso de las negociaciones, así como también de las especificaciones particulares del tipo de valores que se negocien, pero como a su vez estas condiciones no son permanentes, la habilidad de la empresa deberá hacer coincidir sus demandas de financiamiento cuando las mismas están bajas y poder así hacer que los proyectos marginales resulten inversiones atractivas con el consiguiente beneficio para su rentabilidad. En definitiva, la situación de los diferentes mercados y las necesidades de recursos para llevar a cabo las inversiones no son siempre compatibles entre sí, por lo que resulta oportuno elaborar un programa financiero en etapas sucesivas, e inclusive prever operaciones preparatorias, por ejemplo, la obtención de un crédito de plazo corto o medio, que prepare el camino para otro de largo plazo o una emisión de acciones. Dadas las condiciones cambiantes de los mercados, es recomendable entonces un plan financiero flexible y que sea adaptable a dichas alteraciones, con preferencia ocasionalmente a otro más rentable pero que resulte de difícil modificación.