La metodología adoptada para tratar los temas inflacionarios en el estudio histórico, ha sido, tal como se ha visto, la de separar el análisis a valores corrientes sin ajuste, del análisis a moneda constante, comentando en este último caso, preferentemente los sistemas de corrección que la innumerable cantidad de alternativas producto de la inflación. Tratándose ahora de inversiones, se seguirá el mismo camino, pues en todo lo referente a su preparación y cálculo no se hicieron comentarios al respecto. Ahora bien, ya en el contexto del tema, puede optarse por alguna de las dos siguientes opciones: considerar el problema inflacionario sobre el proyecto en su conjunto o tratarlo sobre sus aspectos parciales.
Ha parecido más conveniente la segunda, procediéndose así en consecuencia. Teniendo presente que la inflación podrá manifestarse sobre los costos, sobre los ingresos y sobre el dinero, se ha dividido el tema siguiendo esos lineamientos, por lo tanto la parcialización antes mencionada, se hará separando el análisis de sus efectos, por un lado sobre el costo de la inversión original y los flujos netos de fondos, o sea considerando los costos y los ingresos, y por el otro, atento a la repercusión sobre el dinero, estudiando los efectos probables sobre el financiamiento, tanto en su estructura como en su costo, que se comentará en la cuarta parte del texto. Ya se ha expuesto, al tratar el análisis financiero histórico, cuáles son los conceptos más tradicionales que definen la inflación y sus modos más corrientes de medición. Pero aun aceptando las probabilidades de error, tanto conceptuales como prácticas, para elegir un índice realmente representativo, lo cierto es que siendo correcta la elección de la unidad de medida, la tasa de inflación es un dato conocido. En los proyectos de inversión, éste es justamente el principal inconveniente, pues siendo los mismos esencialmente un pro impensable que, por medio de algún método, se puedan prever con origen, con connotaciones fuertemente políticas e institucionales, razonable grado de aproximación, alcanzar mediante arbitrios conocidos, un resultado aceptable, teniendo en cuenta él comportamiento de variables que tienen influencia sobre el nivel de precios, el déficit fiscal, nivel de salarios, oferta monetaria, política cambiaria, etc. A los efectos posteriores, se supondrá con las salvedades expuestas, que se acepta como válida una tasa de inflación aplicable para el futuro y que, en esta etapa, solo se tendrá en consideración su repercusión sobre el denominado “proyecto puro”, es decir, sin hacer referencia al financiamiento, como tampoco a ninguna repercusión sobre los métodos o criterios de evaluación.
Ubicados ya más precisamente en el tema, se debe recurrir nuevamente a otra diferenciación, porque así lo obligan las características del proyecto; de un lado se hallan las inversiones y del otro los ingresos operativos.
Efecto sobre el costo del proyecto
Suponer la no existencia de inflación, es una irrealidad, sólo permisible en aras de una mayor claridad para la comprensión del fenómeno, pero suponer que todos los precios varían a la misma tasa, también constituye una convención que mejora considerablemente el análisis, ya que esta circunstancia sólo es supuesto límite, pues en la práctica esto no sucede; dicho en otra forma, siempre se producen modificaciones en los denominados precios relativos, o sea, los precios de unos bienes medidos en términos de otros. Este hecho en apariencia más simple, es en realidad más difícil de estimar, aunque en ocasiones haya excepción a la regla. Cuando se mide el efecto inflacionario sobre los ingresos netos operativos, es requisito determinar la tasa de ajuste requerida, que podrá o no ser compensada, al aplicarla recíprocamente a los ingresos y a los egresos, pero que en definitiva obedece a un cambio en el valor de la propia unidad monetaria.

Cuando se trata del ajuste de la inversión original, la modificación en el nivel de precios no tendrá muy probablemente ninguna eventual compensación; dichos aumentos tendrán casi seguramente que ser absorbidos por el financiamiento previsto, e importará más por ello el incremento de los precios relativos. En otras palabras, dada una situación semejante, al aumentar el costo del proyecto lo más probable es que se reduzca su rendimiento, aspecto que se verá al analizar la evaluación, por lo que ahora se tratará solamente lo anterior. El cambio en el valor relativo de los componentes de la inversión es entonces el motivo de principal preocupación en esta etapa, donde es justamente muy importante determinar el valor real y definitivo de los ítems que la componen, por lo cual los aumentos de precios, serán en definitiva los del sector donde se produce el abastecimiento de los mismos, el que a su vez podrá o no estar afectado por un proceso inflacionario general o por razones propias. Esta situación, se hace más notoria cuando en la inversión original, participan con más intensidad componentes importados, ya que la variable tasa de cambio, fluctúa o puede hacerlo por factores ajenos a la inflación interna, ya sea por la inflación producida en los propios países exportadores del equipo y/o tecnología, o por factores políticos, económicos o institucionales del país importador.
Es importante entonces, para el desarrollo del proyecto, utilizar los instrumentos que mejor aseguren el mantenimiento del precio de compra de todos los ítems que integran el costo de la inversión original, cuya realización se prevea tal como se dijo anteriormente, para antes de la puesta en marcha. El firmar contratos con precio asegurado mediante anticipos, es una modalidad que puede cubrir parcialmente esta situación, si bien es necesario tomar las debidas precauciones, por cuanto aun haciendo uso de las mencionadas cláusulas contractuales, el proceso inflacionario puede llevar igualmente a situaciones de incumplimiento a los proveedores, traduciéndose en definitiva igualmente en un entorpecimiento para la ejecución del proyecto. Por lo expuesto, la solución mencionada es sólo parcial y posiblemente sólo factible a muy corto plazo, pues no obstante celebrarse los convenios en los términos antes referidos y por las razones apuntadas, no evitan el problema.
Es necesario por lo tanto recurrir a tomar recaudos contra procesos inflacionarios en el período de instalación, pero especialmente en función de estimaciones de precios relativos. En general en los proyectos, se trata de cubrir esta primera parte del problema con previsiones especiales, aumentando el costo de la inversión, pero la única garantía para cubrir ese riesgo, la constituye la más rápida concreción de la proyección una vez decidida su realización. Por otra parte, cuando el tiempo transcurrido entre la realización del estudio y la decisión de llevarlo a cabo es prolongado, se impone, aún resuelto favorablemente con anterioridad, la actualización previa a precios corrientes de ese momento.