Como se ha manifestado anteriormente, la finalidad de esta etapa, marca el momento final de la inversión y, por lo tanto, se deben imputar a ella todos los desembolsos de operación, que tienen lugar al probar los equipos e instalaciones, hasta que estas alcancen el funcionamiento esperado. Resulta particularmente importante fijar un concepto claro para definir dicho momento, pues de él derivan otros condicionamientos de interés. En primer lugar, como se hizo mención, al integrar o no la inversión los alcanzará o no de igual manera el eventual financiamiento dirigido a los mismos.
En segundo lugar, marca un momento preciso de trascendencia, pues a la vez que indica la iniciación cierta de las actividades operativas es, comúnmente, el punto de referencia para señalar la fecha base para el cálculo de las amortizaciones de los créditos. Cuando los períodos de instalación y puesta en marcha son cortos, estas circunstancias pierden significación, pero, por el contrario, la adquieren cuando se trata de proyectos que demandan un período extenso para dicha finalidad.
La adopción del criterio, de extender el período hasta la producción de la primera unidad comercializable, según las pautas programadas, evita cantidad de inconvenientes, pues de esa forma se cubren la casi totalidad de las alternativas. La aclaración con respecto a que la producción no sólo debe ser comercializable, sino también de la calidad y especificaciones técnicas previstas, tiene como fundamento no olvidar aquellos proyectos, que, aun entrando en producción, ésta sólo se hace precariamente, a pesar que pueda producirse la comercialización de algún producto, sin alcanzar la calidad propuesta. En estos casos, los ingresos que se producen pueden ser deducidos del costo de la inversión, justamente en el ítem gastos de puesta en marcha.
Calendario de inversiones
Una vez determinadas las inversiones globales, debe procederse a preparar un esquema consolidado, de forma de compatibilizar los períodos técnicos de inversión, con las condiciones de financiamiento. A estos efectos, resulta de interés clasificar en orden cronológico el plan de ejecución con criterio eminentemente tecnológico, que otorgue al proyecto las mayores facilidades en cuanto a rapidez y economicidad en tal sentido, aunque las soluciones finales que se alcancen, puedan exigir en su momento reajustes posteriores, en función de las ventajas que financieramente se puedan obtener.
Es asimismo conveniente para análisis posteriores, distinguir las grandes fases del proyecto, ubicando las inversiones dentro de términos conceptuales de mayor magnitud, como, por ejemplo: anteproyecto, proyecto definitivo, período de negociaciones, etapa de construcción y montaje y fase final de operación. Para tal finalidad, será preciso identificar las etapas necesarias en la inversión de cada activo en particular, estimando su tiempo de realización individualmente teniendo a su vez en cuenta la secuencia que deba cumplir, determinando las interrelaciones y subdividiendo los costos totales, de forma de traducirlos en los egresos de fondos que deberán ser previstos en los cuadros financieros.