Evaluación de las inversiones

Generalidades

La determinación del valor de la inversión, constituye mercado y decisiones sobre tamaño, la tecnología, abre conclusiones por sí sola numerosas posibilidades variaciones sobre su monto, que admitiendo atento a las posibilidades financieras. Es decir, o mejor dicho fueran supuestamente tan precisas, que no característica o calidad de las inversiones del proyecto, considera adecuarlas, modificarlas o desecharlas. Por ejemplo, las existencias de limitaciones de tipo financiero podrían obligar a adoptar una en mayores costos, menor eficiencia productiva o cualquier otra resultante negativa, lógicamente, siempre con la condición de no transformar al proyecto en inconveniente. Sin embargo, sucedido este último caso, si la restricción financiera no pudiera superarse, obligaría a desechar la posibilidad de invertir, por la simple razón de que la capacidad máxima de financiamiento es una limitación excluyente.

En el rubro inversiones, se distinguen claramente dos, que en definitiva constituirán mediante su adición el costo total del proyecto. Este estará identificado por el carácter de aplicación permanente de recursos, los aplicados a solventar el monto de las inversiones fijas, también llamadas inmovilizado técnico y el total de recursos necesarios para dotar al proyecto de los medios de funcionamiento, es decir el activo de trabajo. Con respecto a este tema se hace necesario distinguir claramente el concepto financiero de inversión, aplicado al proyecto, de la acepción contable, utilizable en muchos de sus ítems.

En la determinación del costo total, se persigue establecer cuál será el monto máximo de asignación de recursos requeridos, para que el proyecto alcance las pautas básicas tenidas como objetivo, que quedarán explicitadas en el monto total de ventas o ingresos previstos. Para alcanzarlos, será necesario dotar al mismo de los ingredientes técnicos y financieros que los estudios señalan, independientemente del tratamiento contable que reciban, cuya principal distinción consiste en la separación de cuentas patrimoniales y de resultados. En la terminología aplicada en la preparación de proyectos, la distinción no está dada por el criterio contable tradicional, que asimila el concepto de inversión a gastos en rubros patrimoniales, sino que lo hace en relación directa a la necesidad de su aplicación para la puesta en marcha de la decisión de invertir. 

Así, habrá rubros tales como gastos de estudios previos, de investigación, de organización y otros similares, que tratados o no como cargos diferidos, en función de su absorción posterior por las cuentas de ganancias y pérdidas, ante el propósito de la determinación del monto total de la inversión, son aceptados como tales. Un ejemplo que puede aún resultar más ilustrativo para hacer resaltar el concepto, son los gastos de administración y puesta en marcha durante la ejecución de la inversión, que no obstante su clara definición contable y aun integrando los cuadros de resultados como cuentas de pérdidas, a los efectos comentados serán computados como inversiones. 

Estas ideas permitirán establecer una regla simple, que confirma algunas excepciones, pero que autorizan a adoptar un criterio uniforme de suma utilidad: Las inversiones de un proyecto son todos aquellos gastos necesarios a realizar para su puesta en marcha. Esto lleva necesariamente a definir el significado de este último concepto, para lo que cabe recordar, que no necesariamente el proyecto comienza a funcionar tan pronto como termina el montaje, pues es bastante probable que se requieran ajustes, revisiones, modificaciones, y aun ganar experiencia en el manejo, antes de que entre en producción normal; por ello es conveniente fijar algún criterio, que faculte, también para este caso, contar con una regla clara. Contemplando la cantidad de situaciones que se presentan como para definir con precisión cuál es el momento en que se ha concluido el período de experiencia y puesta en marcha y si inicia el verdadero funcionamiento, precisar al mismo como el momento en que se produce la primera unidad comercializable dentro de la pauta de calidad preestablecida, brinda requisitos satisfactorios.