Determinación de la capacidad de producción

Las definiciones que se alcancen en cuanto a las posibilidades de mercado, decidirán en primer término la capacidad de la planta a instalar, para luego adecuar definitivamente dicha decisión a las posibilidades técnicas. El tamaño del proyecto es entonces la capacidad de producción durante un período que se considera normal y si bien existen otros parámetros para medirlo, como el número de obreros ocupados o especiales características de la producción, la acepción que se adopta para este desarrollo es la primera.

La relación tamaño mercado a que se hace referencia, no es la única a tener en cuenta para esta importante decisión, ya que también es necesario relacionar al mismo con la trascendente resolución sobre la tecnología a adoptar, que se explicita en los costos de producción. Esta segunda relación, tamaño-costo de producción, se traduce a su vez en las denominadas “economías de escala”, interpretándose por ello la necesidad de adopción de procesos o ciertas técnicas de producción, que exigen para ser aplicables una escala mínima de elaboración, y que, por debajo de dichos mínimos, la elevación de los costos haría desechable la técnica propuesta. Es decir que, dentro de ciertos límites, el mayor volumen de producción se traduce en menor costo de inversión por unidad de capacidad instalada y en mayor rendimiento con relación a los insumos utilizados, lo que acrecienta la rentabilidad al disminuir la inversión e incrementar las utilidades.

Habrá entonces economía de escala, para aquellos niveles de producción en los cuales la curva de costo promedio disminuye a medida que aumenta la producción, no existiendo, cuando el costo promedio es ascendente al incrementar la misma. Este concepto señala, que cuando las plantas producen fuera de los límites impuestos por las economías de escala, suelen no ser rentables o manufacturar un producto que puede no resultar competitivo por su alto costo. En realidad, lo que se persigue al buscar una economía de escala, es alcanzar el máximo rendimiento de todas las inversiones programadas para el proyecto.

La localización de la planta también influirá sobre la decisión del tamaño, para lo que habrá de tenerse en cuenta desde este punto de vista, la distribución geográfica del mercado y la incidencia en los costos ocasionados como consecuencia de la distribución.

La combinación de todas las conclusiones arribadas desde los puntos de vista referidos, deberá dar la óptima en cuanto a tamaño, que será aquella que conduzca al resultado más económico para el proyecto en conjunto, comúnmente medido por la rentabilidad, por el costo unitario mínimo, por el cociente ventas sobre costos, u otros coeficientes de rendimiento.

Las limitaciones financieras, constituyen otro de los elementos a tener en cuenta en las decisiones sobre el tamaño, pero que se ha separado de las anteriores por considerarla como una decisión independiente. Los recursos financieros pueden ser limitativos de las conclusiones técnicas anteriores y descalificativos, cuando no cubren los requerimientos de la planta de tamaño mínimo, mientras que siendo suficientes no son decisivos en la elección, cuando ésta no muestra excesivas diferencias entre las posibles propuestas, posibilitando escoger aquel tamaño que, satisfaciendo los requerimientos mencionados, permita obtener las mayores economías financieras.

Cuando existen restricciones de este tipo y es imposible efectuar modificaciones al tamaño, el recurso a que se puede recurrir si no se producen imposibilidades técnicas, es desarrollar el proyecto por etapas, en cuyo caso lo ideal sería poder ponerlo en marcha mediante la obtención de producciones parciales. Este tipo de desarrollo origina situaciones especiales, que surgen en ocasiones de no analizar al proyecto como un todo, independientemente que se efectúe por etapas, pues solo de esa manera podrán admitirse, por ejemplo, inversiones desproporcionadas en una etapa, pero justificadas al todo, o juzgarlo rentable aun con etapas iniciales deficitarias. De todas formas, la capacidad de producción será la final y a ella se ajustarán todas las condiciones y requisitos.

Resumiendo, la magnitud del mercado dará la primera orientación con respecto al tamaño, recordando que en el caso de que éste no alcance a justificar la producción de la planta de menos capacidad el proyecto quedará descalificado. Si el volumen de la demanda supera dicho tamaño, la decisión al respecto quedará librada a las demás consideraciones y no será factor limitativo. En el caso que la capacidad mínima de producción y la cuantía de la demanda sean de una magnitud similar, las conclusiones del estudio de mercado adquieren singular importancia y es necesario asegurarse en sumo grado de su corrección, ya que todo el proyecto dependerá de ello. Si no surgen inconvenientes en estos aspectos, las otras alternativas referidas, darán en su medida las bases para la elección.