Modo integral, marco de la propuesta

El ordenamiento de las propuestas de inversión constituye el paso previo anterior al análisis particular y un sistema criterioso de clasificación y calificación, puede ahorrar el tiempo y esfuerzo suficiente que justifique con creces lo que en ocasiones puede parecer costoso e innecesario. Las propuestas requieren de la coherencia de un programa que conforme una política, que es la que verdaderamente debe señalar las líneas básicas de acción, a las cuales deberán ceñirse como requisito descalificatorio. La propuesta aparente-mente más independiente y separada de la política actual o pasada de la empresa, no debe ser realizada si no hay un cambio de política, por lo tanto, aun respondiendo a un programa nuevo y cambiante, siempre debe ser parte de él. Puede parecer obvio y elemental lo expresado; sin embargo, no son pocos los casos en que se deciden inversiones con fundamentos puramente circunstanciales o coyunturales, que olvidan el carácter de permanencia mínimo exigido de tales situaciones, frente al plazo de maduración que demanda la inversión y la coherencia que debe prevalecer en el contexto de la empresa que la ejecuta, para el logro del éxito.

La proyección global debe establecer el marco de orientación donde se desarrollarán las propuestas, las que a su vez aportarán al programa una información más pormenorizada de los casos particulares, posibilitando así que por medio de aproximaciones sucesivas se vayan introduciendo al mismo las modificaciones oportunas que lo mantengan actualizado. Es aplicable a la empresa en particular e ilustrativo a la vez, recordar un concepto sobre programación macroeconómica que hace referencia a lo expuesto: “la visión de conjunto que proporciona el programa dará elementos de juicio para elegir los proyectos que conviene preparar y estudiar en función de esos objetivos. A su vez, el estudio de los proyectos individuales influirá en la formulación de los mismos y de la política de los programas, estableciendo así un proceso de revisión y ajuste”.

Si bien existen muchos sistemas para distinguir las propuestas de inversión, es frecuente que se proceda a agruparlas según las siguientes categorías:

a) Substituciones: En estos casos los proyectos responden a necesidades de reemplazo como consecuencia del desgaste o la obsolescencia de determinados activos, es decir que responde a la necesidad de una unidad productiva que se halla en operación, por lo cual es muy posible, por no decir seguro, que ya existe un buen conocimiento de numerosas variables que pesan en la decisión. Esto hace más segura y rápida la toma de la misma, pues los estudios sólo deberán efectuarse para contestar a los interrogantes que surjan de las variables afectadas por el cambio. En general, se trata de estudios preferentemente tecnológicos,’ pero que afectan igualmente con mayor o menor intensidad los flujos de fondos, tal como se verá el destino del equipo reemplazado y otros eventuales cambios derivados de la mejor eficiencia.

b) Expansión: Podemos distinguir en este caso, que se trate de decisiones de inversión dirigidas al aumento de la capacidad existente o que se incorporen nuevas líneas de productos. Estos proyectos tienen comúnmente los elementos de los de substitución, pero deben por necesidad explorar las variables relativas al mercado en el cual se harán sentir los efectos de la expansión. Dentro de este apartado, también se deberán incluir los proyectos de diversificación de actividades, que implican por consiguiente iniciar la producción de un nuevo producto, por lo que le caben en su dimensión, todos los aspectos a cubrir en los casos del punto siguiente. Asimismo, dada su característica, se desarrollan por empresas jurídicamente existentes, es decir, que presentan como diferencia saliente con otros que concluyen en finalidades similares, que disponen por lo común de una organización, de dotaciones de personal y de un flujo de recursos y estructura patrimonial pre-existente, condiciones aplicables también al punto anterior.

c) Nuevas inversiones: Se incluye en este apartado todo proyecto que inicia una nueva empresa, que por consiguiente volcará también nuevos productos al mercado. En una primera instancia será analizado al margen de sus fuentes de financiamiento y se definirá su preparación como la materialización práctica de una idea, que aceptando parámetros establecidos y condicionando determinadas variables, precisa el costo de la inversión actual, y sus rendimientos futuros. 

Este tipo de proyecto, a diferencia de los anteriores, presenta un nivel más alto de complejidades para su realización, pues debe resolver una mayor cantidad de incógnitas. En otros casos éstas ya son datos del problema a los que se deben adaptar las nuevas decisiones. 

Ejemplificando, si se tratara de un proyecto que propone una innovación tecnológica en la planta productiva, no sería necesario realizar estudios de localización, a no ser que fuera precisamente ésta la razón del cambio. De igual manera, si se tratara de una integración vertical hacia atrás, no sería precisamente necesario un estudio del mercado final. Por todas estas razones, cuando se hace referencia a proyectos de inversión, lo haremos con respecto a los agrupados en este apartado, por ser precisamente éstas las decisiones que presentan posibilidades más amplias para su análisis y fundamentalmente, porque permite demostrar con mayor posibilidad, cómo las distintas opciones, producto de estudios de muy diverso tipo, se traducen en definitiva a términos monetarios, que son la expresión final del proyecto y el punto de partida para su evaluación. 

Existen métodos más o menos complicados para alcanzar la información necesaria para la decisión de invertir; nuestro propósito es desarrollar la técnica más completa, que consiste como se verá más adelante, en la realización de estudios de mercado, estimación de costos, estudios de localización, selección de tecnología, etc., que permitan determinar con la mayor precisión posible, el monto de la inversión y la producción de los flujos netos de fondos, para estudiar finalmente el financiamiento aplicable más conveniente. 

Sin embargo, como la finalidad ulterior es financiera, cabe admitir otros métodos menos precisos, pero también más rápidos y en muchos casos suficientes, que substituyen la metodología que se comentará, tal como lo visto al mencionar la forma de realizar un plan financiero utilizando un compuesto de índices, o aún más simplemente, recurriendo al método del porcentaje sobre ventas como se expone más adelante.