Corrección monetaria de los estados contables

En todo estudio precedente, así como en la prospección financiera que se verá más adelante, se ha hecho y se hará omisión voluntaria de referirse en cada caso a un serio problema que afecta señaladamente cualquier conclusión que se obtenga mediante el análisis de estados, que como los mencionados, se confeccionan en unidades monetarias. Dicho problema está relacionado a la variación del valor intrínseco de la expresión en que se manifiestan. El no mantenimiento de un valor monetario constante, introduce un elemento de distorsión para el real conocimiento de la significación de todos los estados históricos e imprime un alto grado de inseguridad en las proyecciones. La variación del valor de las unidades monetarias puede producirse en cualquier sentido, ya sea aumentando o disminuyendo el mismo, por lo que haciendo válida una simple comparación, sería igual que si la unidad de medida, metro, en un caso representará 120 cm y en el otro 80 cm, pero sin modificar su extensión real. 

La medición del valor de la moneda no puede ajustarse tan simplemente, debe recurrirse a otros arbitrios para hacerlo, siendo utilizado mayormente condicionar su valor al cambio de su poder adquisitivo, que a su vez queda expresado en las variaciones del índice de precios. Así, un aumento en la capacidad adquisitiva de la moneda, deberá ser consecuencia de una caída general de los precios, conociéndose este fenómeno como deflación, mientras que la pérdida de su valor adquisitivo, vendrá dada por un aumento general de los mismos y entonces se estará ante un fenómeno inflacionario.

Cualquiera de las situaciones descritas provoca distorsiones como las comentadas anteriormente, con la única diferencia que se invierte su incidencia, pero en general, tanto los procedimientos que se utilizan para normalizar los estados financieros, como el concepto general de corrección monetaria, son válidos en ambas situaciones. Teniendo en cuenta lo expuesto y dado que la inflación es el fenómeno común, la referencia en lo que sigue será exclusivamente a este último tipo de distorsión monetaria.

Se dijo al comienzo, que se hizo caso omiso de lo expuesto en los análisis precedentes y que igual temperamento se aplicará más adelante, donde fuera pertinente, criterio adoptado con el único objeto de dotar a la exposición de la mayor claridad posible. En busca de ella, parecería más conveniente analizar las técnicas de análisis y programación por separado, sin las distorsiones que introducen los cambios en el valor monetario ya su vez, por otra parte, analizar el tema de la corrección monetaria, para que luego sus conclusiones puedan ser aplicadas “in extenso”’ en cada tema por el propio analista.