Mujer mayor usando un teléfono móvil en un parque, representando la inclusión digital en la banca del futuro mediante biopagos y tecnología wearable.

Biopagos y wearables financieros: ¿Cómo será la experiencia bancaria en 2030?

En el futuro inmediato las finanzas se expondrán a nuevos mecanismos de identificación que impactará fuertemente en el sector en relación con el usuario. 

El sector bancario atraviesa su transformación más trascendental, impulsada por avances en biometría, inteligencia artificial y dispositivos wearables. La era digital ya había realizado grandes cambios en la industria y esto pareciera no tener frenos. 

Si bien los avances están a la vista, se especula que para el 2030 que la experiencia bancaria estará profundamente integrada en la vida cotidiana de los usuarios, eliminando las fricciones tradicionales en la autenticación inmediata, en las transacciones y la gestión financiera. 

Los biopagos y los wearables financieros serán las herramientas excepcionales para este modelo, que impulsa el avance en cuanto a las interacciones en el sector.  Tal como lo indica  Fernando Boudourian, la relación con los clientes en la banca privada se transformó con la digitalización. De allí, sus innovaciones innovadoras. 

La transformación de los medios de pago, con biopagos y wearables financieros

La automatización de los procesos fue uno de los grandes avances que transformó al sector bancario y su relación con el cliente, impulsando la mejora de la experiencia del usuario. Pero ese fue el punto de partida para la incorporación de otras herramientas en búsqueda de un constante desarrollo. 

En este escenario, ingresan al sector los revolucionarios conceptos de biopagos y wearables financieros, que con su adaptación dan un paso más en la forma en la que se interacúa con el mundo financiero. 

Los biopagos es una herramienta en la que se utilizan los  datos biométricos para autenticar y ejecutar transacciones financieras. En  la actualidad, este instrumento está siendo incorporado a diversos sistemas financieros, estando en etapa de adaptación y prueba. 

Se especula que es para el 2030 que esta  tecnología contará con una evolución que incluirá métodos más sofisticados, como la identificación por ritmo cardíaco, escaneo de venas y neuroautenticación.

Por este avance, se visualiza a futuro que la autenticación bancaria dependerá esencialmente de sistemas que combinen diversos factores biométricos, eliminando  la necesidad de tarjetas físicas o dispositivos externos.

Eso le permitirá a  los clientes pagar con un simple movimiento de la mano, una mirada o incluso mediante la actividad eléctrica del cerebro.

Por su parte, los wearables financieros  también tomarán más relevancia en el futuro al representar la combinación entre la tecnología vestible y los servicios bancarios, apuntando a una gestión financiera completamente integrada con dispositivos que suelen ser parte de looks.

En este sentido, se desarrollan tecnologías para que los relojes inteligentes, anillos conectados y otros dispositivos sean capaces de monitorear hábitos de gasto, recomendar estrategias de ahorro en tiempo real y hasta ejecutar inversiones automatizadas basadas en inteligencia artificial.

Con este nuevo panorama, el planteo que se indica es respecto a garantizar la seguridad y la privacidad de los usuarios. Aunque los sistemas biométricos tienen diversas ventajas en este sentido, también plantean riesgos significativos en caso de vulneraciones de datos.

Sin embargo, se está frente a un cambio de paradigma con el uso de biopagos y wearables financieros debido a que los bancos tradicionales deberán adaptarse rápidamente a este nuevo entorno digital o arriesgarse a perder impacto frente a fintechs y empresas tecnológicas.En este sentido, los biopagos y wearables financieros para el 2030 redefinirá la relación entre las personas y el dinero. La desaparición de contraseñas, tarjetas físicas y procesos burocráticos complejos hará que las transacciones sean más seguras, rápidas y personalizadas.