La respuesta por parte de la tecnología da un paso más para involucrarse en un factor que impacta a las decisiones que se toman.
Las finanzas conductuales, la inteligencia artificial y la neurociencia aplicada son las innovaciones que comienzan a ganar gran espacio en la gestión de las finanzas. Pero con ellas, está teniendo gran popularidad una tendencia que redefinirá la forma en que los individuos toman decisiones económicas, se trata de la automatización emocional.
Esta innovadora herramienta propone que las plataformas de finanzas no solo analizan datos cuantitativos como ingresos, gastos y consumo, sino que también tengan en cuenta el estado emocional del usuario teniendo en cuenta que es una variable. De esta forma se podrá ajustar sus recomendaciones o ejecutar decisiones de inversión, ahorro o gasto.
La automatización emocional se basa en un principio respaldado por décadas de investigación en economía del comportamiento al comprobar que las emociones influyen de manera determinante las decisiones financieras.
Desde los sesgos de exceso de confianza en épocas de euforia hasta el miedo al riesgo en momentos de ansiedad o tristeza, los estados de ánimo pueden distorsionar la percepción del valor, la tolerancia al riesgo y la planificación a largo plazo, impactando en las decisiones que se deben tomar. Por ello, la tecnología da una respuesta.
Una nueva generación de algoritmos
Pese a ser una innovación disruptiva, la inteligencia artificial sigue evolucionando y combinado con sensores biométricos y análisis de lenguaje natural, permiten que los sistemas detecten señales emocionales del usuario, como tono de voz, ritmo cardíaco, expresiones faciales o incluso la forma de escribir un mensaje, para conocer su estado emocional en tiempo real.
Esta información puede ser incorporada a plataformas de gestión financiera personal o robo-advisors para que las recomendaciones que se dan estén ajustadas de acuerdo al perfil emocional del momento.
Pero no hay que confundirse ya que el objetivo no es automatizar la emoción, sino automatizar la respuesta financiera a la emoción. Por ello, la automatización emocional podría abrir paso a una nueva generación de asesoramiento financiero verdaderamente personalizado, que no se basa solo en datos duros, sino en una comprensión del contexto.
En el caso de los clientes de alto patrimonio (HNWI), esta tecnología también está generando interés debido a que en las bancas privadas están considerando la integración de sistemas de monitoreo emocional como herramienta de complemento para que los asesores financieros puedan entender mejor a sus clientes en momentos clave como pueden ser sucesiones familiares, crisis de mercado, o eventos importantes sentimentalmente como son los divorcios o fallecimientos.
En este sentido, un sistema que sea capaz de detectar un cambio emocional podría ajustar automáticamente la estrategia financiera, o alertar al asesor para ofrecer una revisión del portafolio desde una perspectiva más empática.
El especialista financiero Fernando Boudourian destaca que es de gran importancia poder entender las necesidades de cada cliente antes de definir una estrategia de inversión.
Sin embargo, la automatización emocional no tiene como objetivo reemplazar el trabajo humano, sino que se considera apoyo por parte de un sistema inteligente que entienda cuándo estamos en condiciones de decidir y cuándo no.
Este modelo impulsa las llamadas finanzas conscientes, en las que se pone en eje la importancia de las decisiones económicas que están vinculadas con el estado emocional y psicológico de las personas. Además, se trata de un apoyo en un escenario donde las decisiones se deben tomar en segundos y el estrés financiero está siempre presente, la integración emocional puede ser el próximo diferencial en el sector financiero.