Esta nueva tecnología que está pronto a desembarcar mundialmente, promete dar un giro a los pagos digitales.

La llegada de la tecnología 6G promete revolucionar la conectividad mundial con velocidades de transmisión de datos sin precedentes, latencias ultrabajas y una infraestructura resiliente.
A medida que esta tecnología comience a funcionar a partir de 2030, su impacto en el sistema financiero podría ser transformador, especialmente en el ámbito de los pagos digitales ya que se pueden realizar pagos instantáneos, y podría eliminar las fricciones actuales en las transacciones transfronterizas y locales.
El 6G, la promesa de un nuevo sistema
El 6G promete velocidades de transmisión de datos de hasta 1 Tbps y una tardanza de ejecución de menos de 1 milisegundo. Estas características es que brinda una gran promesa en el ámbito financiero ya que podría eliminar una de las principales limitaciones de los sistemas actuales de pago digital: los retrasos en la verificación de transacciones y la conciliación de pagos.
En la actualidad, muchas transacciones internacionales pueden tardar días en liquidarse debido a la infraestructura financiera y por contar con intermediarios de múltiples entidades.
Con el 6G, los pagos podrán realizarse en tiempo real sin importar la ubicación geográfica del usuario, mejorando tanto la experiencia y reduciendo los costos operativos para bancos y proveedores de pago, eliminando intermediarios innecesarios.
En este sentido, el especialista financiero Fernando Boudourian, la digitalización está transformando tanto la banca privada como la relación con los clientes. Y de allí una adaptación a las necesidades que se presentan.
Otro aspecto importante que ofrece el 6G es la capacidad para mejorar la seguridad de las transacciones digitales mediante el uso de inteligencia artificial (IA) avanzada y redes descentralizadas.
En este sentido, la tecnología blockchain también se vería beneficiada por la gran capacidad de procesamiento y transmisión de datos del 6G, facilitando la verificación de identidad y autenticación sin fricciones. Esto permitiría la creación de sistemas financieros sin confianza centralizada.
También, el uso de inteligencia artificial en tiempo real podría habilitar sistemas de detección de fraude más sofisticados. Con la capacidad de analizar patrones de transacción en milisegundos, las entidades financieras podrían prevenir operaciones sospechosas con anticipación.
Respecto a los pagos sin fronteras, el 6G también podría ser la respuesta. Tanto las regulaciones como las infraestructuras tecnologías son una barrera, que impiden que se opere deforma fluida. Con una conectividad ultrarrápida y confiable, las empresas podrán implementar sistemas de pago interoperables que funcionen en cualquier país.
Asimismo, se habla de una potencialidad de la inclusión financiera debido a que en regiones con infraestructura bancaria deficiente, el 6G podría facilitar el acceso a servicios financieros digitales con solo el uso de un móvil.
En este sentido, el 6G llegaría como una herramienta que cambiaría el paradigma de las finanzas para lograr una economía verdaderamente digital y sin fronteras. Por esta capacidad que tiene esta innovación para eliminar tiempos, mejorar la seguridad y reducir costos operativos, los pagos digitales atravesarán una gran revolución.
Pero una adaptación mundial con éxito dependerá directamente a una colaboración entre gobiernos, reguladores, instituciones financieras y empresas tecnológicas para superar barreras de funcionamiento y regulación.